Fobia social

Fobia social o Porqué nos importa lo que piensan los demás?

En el Centro de Psicólogas en Valencia Eugenia Infanzón pretendemos dar respuesta a las dudas que nos plantean nuestros clientes en consulta.

Como seres humanos somos una especie grupal, nuestra fuerza y supervivencia está en formar parte de un grupo. Solos  tenemos difícil nuestra supervivencia, o al menos así ha sido en nuestro desarrollo evolutivo. En la actualidad,  en este mundo desarrollado y tecnológico en el que la independencia es tan valorada, se considera que depender de los demás es casi patológico. Y en determinados niveles es acertado pensarlo, pero dar importancia y captar las emociones y sensaciones que los demás nos transmiten es una necesidad que al nacer ya entendemos bien. Necesitamos al otro por nacer aún demasiado desvalidos y, los necesitamos porque no contamos con armas naturales (dientes ni garras). Somos la especie menos especializada pero dotada de un cerebro que nos permite lograr casi cualquier cosa.

Y todos somos influidos e influimos en la conducta de los demás o lo intentamos. Podemos sugerir, persuadir, sugestionar y nos esforzamos en ello desde niños. Observamos y procuramos influir en nuestro entorno para satisfacer nuestras necesidades.

En mi consulta veo con frecuencia personas angustiadas por lo que creen que otros opinan de ellos o por sentimientos de culpa. Pero aunque somos sutiles en nuestra percepción no debemos olvidar que lo que percibimos, lo que captan nuestros sentidos, esta filtrado por impulsos, necesidades y creencias que están en nosotros ya. No somos objetivos, la objetividad requiere esfuerzo y trabajo. El trabajo que se facilita a través del proceso psicoterapéutico.

Las opiniones de los demás suelen consistir en nuestra creencia acerca de lo que éstos esperan , en nuestro deseo de ser aceptados, de ser incluidos en el grupo. Una mirada o un comentario puede ser una muestra de lo que opinan o solo una expresión de su estado, pero el problema es otorgarle carta de credibilidad, que antepongamos una señal externa a nuestro sentido de la realidad, de nuestra valía. Tal vez nuestra valía se muestre en no dejarnos abatir por la disconformidad de otros para llegar a preguntarnos: ¿y qué si piensan así?

La utilidad de dar importancia vital a las señales del rostro de los demás forma parte de nuestra evolución y de nuestra primera etapa de vida. Al crecer, la importancia o su valor podemos dárselo nosotros mismos porque nuestro poder como especie reside en nuestra capacidad de dominar nuestra herramienta principal: nuestro pensamiento. Por eso si queremos vivir diferente, más libres, seguros y felices… lo lograremos pensando diferente. Y eso se aprende, se aprende con mucha más naturalidad y facilidad que un nuevo idioma.

Es posible ser más felices y esta en nuestras manos con el profesor adecuado, el profesional adecuado.

 

 

 

 

 

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