Maltrato psicológico o emocional

manipulacionEl maltrato psicológico o emocional no es fácil de detectar porque el/la que lo padece es víctima de una manipulación y es difícil que se llega a dar cuenta de su situación real. El proceso de toma de conciencia de la situación de maltrato psicológico es largo y lleno de baches. Un proceso que resulta muy bien ilustrado en la manera de cocer una rana.

Una rana busca una charca y cuando encuentra una con abundante agua se siente bien y se sumerge, puede nadar en su charca y croar tranquila, pero mientras el agua del pretendido estanque comienza a aumentar con suavidad, muy despacio. La confiada ranita se sigue sintiendo cómoda en el agua que ya conoce y ha convertido en su medio de vida habituándose a la constante subida de temperatura, porque tiene una capacidad inusual de adaptar su termostato interno a la temperatura exterior. Y mientras ella sigue utilizando su energía en adaptar su temperatura el agua continúa aumentandola hasta que ya no es capaz de saltar para escapar porque le faltan las fuerzas. En el punto anterior a la ebullición ya no puede regular más pero no le quedan energías, ya está exhausta de tanto adaptarse…  y muere por ser incapaz de dar un simple salto. A veces, una gran capacidad de adaptación es una condena a muerte.

Ese tipo de maltrato se puede encontrar en una relación de pareja, donde dos personas se relacionan o deberían hacerlo como iguales, pero uno de ellos convierte a su pareja en alguien dependiente de manera más o menos sutil.

A través de la descalificación, la ridiculización, forzarle a hacer lo que no quiere o es un egoista,… chantajeándole por medio de la lástima o colocándose en papel de víctima ( “si me dejas me mato”…), pero también se produce en relaciones asimétricas- padres/hijos – en las que una persona con más poder que otra abusa de su situación privilegiada para lograr lo que quiere de manera reiterada y sin tener en cuenta el bienestar del maltratado.

En ámbitos no sólo de la familia, sino laborales, en cualquier contexto donde exista una relación. La consecuencia compartida es el malestar emocional del que lo padece, su pérdida de autoestima, problemas físicos, ansiedad, depresión… con la sensación de culpabilidad y de falta de capacidad de salir de ese círculo.

 

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Hombres. ¿Rivales o aliados?

Hombres: ¿rivales o aliados? Cómo os percibimos nosotras es también un tema curioso.

¿Sois simples como el mecanismo de un chupete o botijo (como os soléis empeñar en proclamar) o complejos como nos parecéis en tantas ocasiones? Que las mujeres no alcanzamos a comprenderos del todo, es cierto, Del mismo modo que vosotros no acabáis de descifrarnos a nosotras. Empeñados como estamos los dos supuestos bandos en entendernos desde nuestra personal o grupal perspectiva.

¿Sólo piensan en sexo los hombres o las mujeres también?,  ¿tienen ellos más miedo al compromiso?, ¿sólo dejan una relación porque tienen otra esperándoles? …

Queremos conocernos, pero nos empeñamos en perpetuar el mecanismo de seducción sustentando nuestras relaciones en el misterio, el desconocimiento. Nos empeñamos en no ser cómplices, sino oponentes, rivales,… pertenecientes a bandos irreconciliables.

Por el mismo motivo, me propuse un día, entrometerme en vuestras mentes, queridos compañeros, y también en las de nosotras, para permitirnos empezar a cambiar las perspectivas. Para que cada uno o una pueda escoger desde qué ángulo quiere posicionarse, desde el habitual o desde el del otro. Sí, os invito a introduciros en la mente de vuestros estimados y a veces odiados “oponentes”.

Gran número de las personas que pasaron por mis sesiones fueron hombres. Yo no puedo afirmar, desde mi experiencia, que los hombres no comuniquen sus problemas. Al menos ante un psicólogo, psicóloga en mi caso, lo hacen tan bien como las mujeres. O yo he tenido la suerte de contar con los hombres más emocionalmente inteligentes de nuestra Comunidad…Incomodidad en pareja Al menos, espero haber contribuido a mejorar la de muchos de ellos, eso sí.

Os atrevéis, ¿pero de verdad?. Porque si es así puedes empezar observando a tu rival más cercano, incluso si me apuras más, a ti mismo/a.

Procura observar cada día un rato a tu pareja, pero como si lo hicieras por primera vez. Posiblemente te sorprendas con aspectos que han evolucionado o que no pusiste la suficiente atención en observar. Pero déjate conocer también. Utiliza tu experiencia vital, como lo que es, una oportunidad fantástica y única de crecer, de aprender…

 

 

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El miedo a nuestra libertad

20150122_0823146919917375_0f3667e58b_oEL MIEDO A  NUESTRA LIBERTAD

 

¿Quién no siente miedo? Hay tantas clases de miedo. Miedo a la soledad, al compromiso, al fracaso, al éxito, al abandono, a las tormentas,… pero en el fondo de todo esto, un único miedo: el miedo al dolor. Porque pensamos en términos de felicidad e infelicidad, pero se reduce a placer y dolor. Pensemos  en las situaciones que nos producen placer … ¿a que sí?… pues no son tan distantes al otro extremo. Es delicada la línea, que separa el placer del dolor. Y yo que lo escucho en tantas personas te lo puedo asegurar. Nos movemos en la fragilidad, en la imperdurabilidad de nuestras emociones.

Un día creemos haber encontrado la paz que necesitábamos y otro nos podemos ver naufragando en la desolación y, para eso no hace falta ser un bipolar, como mucha gente piensa. Sólo no creer en la capacidad humana de controlar nuestras emociones. Sólo hace falta rendirse a  las sensaciones. Y fíjate, que hacerlo para el placer es hasta necesario, no se puede gozar controlando todo el tiempo, pero el dolor tiene el apoyo de lo aprendido, de lo inevitable. Nos han enseñado desde bien niños y, si crees que no, discútemelo y posiblemente crezcamos con ese debate, que hemos venido a este mundo a sufrir. “Ganarás el pan con el sudor de tu frente, parirás con dolor…” y otras lindezas semejantes, que no son exclusivas ni responsabilidad única de las religiones, sino de la necesidad de control de unos seres humanos sobre otros.

Porque si tú eres feliz, no me necesitas y necesito sentirme necesitado. Porque si el ser humano, como especie se reconoce y pone en práctica su capacidad de libertad y felicidad…¿qué pasaría? Tal vez no necesitara de gurús, ni de guías espirituales, ni de médicos, abogados, psicólogos (y no es por tirar piedras sobre mi propio tejado). O tal vez, simplemente ya no fuera tan manipulable, ejerciera su derecho a ocupar el lugar en el mundo para el que ha nacido, como heredero de la naturaleza que lo cobija, pero sin esclavitudes hacia nadie. Ni grupos, ni individuos que tengan que salvarle el cuello.

La religión, la ciencia, … tratan de darnos respuestas, de explicar un mundo. Un mundo en constante cambio. Un mundo que cada uno de nosotros tiene la capacidad de comprender y explicar desde su propia perspectiva. Y no me parece mal, espero no dar esa sensación, emplear estas y otras posibles explicaciones sobre nuestra realidad, siempre que utilicemos nuestro criterio. Nuestra libertad para no dogmatizar con ello, ni imponer nuestro propio punto de vista. La libertad para escoger y para hallar placer donde escogimos antes sentir dolor.

Pero, tampoco pretendo afirmar que el dolor no exista o que debamos desterrarlo de nuestra vida. Sólo digo, que no es ese camino único que se han empeñado en ofrecernos. Que no es inevitable y que no depende de lo externo, sino de nuestra propia y personal percepción. Que es cuestión de elección, aunque una elección que hay que trabajar cada día, que hay que entrenar, igual que el deportista que entrena y moldea sus músculos, la respuesta de su esqueleto y su masa muscular, para convertir en placer lo que en un comienzo era dolor.

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Trauma emocional

Trauma emocional es un recuerdo que aun hoy nos provoca un malestar importante. Es un recuerdo mal digerido, atascado, que impide o dificulta el desarrollo normal de nuestra vida.

Pienso que ya pasó, que lo entendí y que no debería afectarme, pero cada vez que algo me recuerda se dispara una señal de alarma y mi estado emocional se altera de una manera que no controlo ni deseo.

Trauma emocional supone una experiencia en la que nos vimos amenazados o vimos a alguien que sufría una situación de grave amenaza. Cuando pensamos en un trauma emocional pensamos directamente en algo que podemos ver en los telediarios o en el cine (crímenes, violaciones, secuestros, accidentes, …) situaciones que cualquier observador podría catalogar de trauma, pero olvidamos que muchos de esos recuerdos se entrelazaron en nuestras vidas siendo niños.

Para un niño, un suceso puede ser traumático aunque para los adultos sea insignificante. Pensemos en esa profesora mirando con desaprobación a su alumno mientras le llamaba “malo”. Cualquier acontecimiento en apariencia “no grave” puede ser vivido de manera amenazante para un niño en función de su personalidad, probemos a ponernos en su piel, con su tamaño, su grado de dependencia,… El trauma en la actualidad ya no dependerá del hecho objetivo, sobre el que ya nada podemos hacer, sino de la interpretación actual, las experiencias que se han ido enredando con el momento y su intensidad.

En mi años de experiencia no conozco a ninguna persona que no haya sufrido, en mayor o menor media, algún tipo de experiencia que podríamos catalogar de “traumática”, aunque la diferencia la tenemos en su capacidad de afrontarla, de superar la etapa en que se experimentó, aprender de él. Es enriquecedor madurar dejando atrás las reacciones que nos fueron útiles de niños (útiles ante la amenaza percibida: como p. ej.: procurar agradar a todo el mundo), pero es básico trabajar el trauma en los casos de experiencias que pueden ser altamente limitantes (acoso escolar, laboral, accidentes,…)

El objetivo de la terapia psicológica es desensibilizar el recuerdo, quitarle la carga negativa y ayudar a nuestro cerebro a vivir de una manera más productiva y feliz. Y en el Centro Psicológico Doctora Infanzón ésta es una especialidad.

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El miedo al éxito

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El miedo al éxito nos impide volar

El miedo al éxito está conformado por dos  aspectos principales: el miedo al cambio y a la pérdida.

Cuando una persona está a punto de lograr un objetivo largamente anhelado puede llegar a sabotear su propio avance, porque los seres humanos con frecuencia experimentamos los cambios, incluso los cambios para mejorar, como si fueran pérdidas. Pérdidas que pueden manifestarse en forma de pérdida del sentido de identidad. Como ejemplo podríamos citar a los comedores emocionales, personas que gastan una gran cantidad de energía en preocuparse por la comida y por el peso, lo que comen, lo que deberían haber comido, lo que comerán mañana para compensar. Estos pensamientos y preocupaciones se convierten en una segunda naturaleza para ellos proporcionándoles un sentido de identidad y seguridad. Después de todo, y hasta cierto punto, somos lo que estamos pensando.

El caso de Ana es ilustrativo. Una joven que procedía de una familia muy estricta en sus creencias de la que tuvo que separarse, tras lo cual su deseo de perder peso se convirtió en su nueva “creencia”. A medida que adelgazaba también se volvía más depresiva. Relató un sentimiento de pérdida similar a la que sintió al alejarse de su familia y de las normas con las que había crecido. Se preguntaba qué daría sentido a su vida y comenzaba a sentirse vacía por dentro. Ana atravesaba un periodo de transición o de duelo porque su obsesión dejaba de ser el centro de su vida. La capacidad de soportar este periodo de transición y de superarlo es un aspecto vital para la recuperación continuada, par vencer el miedo al éxito.

Por otra parte, el cambio también puede exigir un requilibrio en las relaciones íntimas. Se rompe el equilibrio de poder, confianza y dependencia. Significa tener que encontrar nuevas formas de relacionarse con los demás. Cambiar el statu quo de las relaciones íntimas es atemorizante y puede constituir una amenaza también para los miembros de las familias. En los matrimonios, la posibilidad de que la pareja mejore su aspecto físico puede suponer la anticipación de una pérdida, de la idea de la infidelidad o la pérdida, en lugar de la anticipación de la alegría de tener una mujer atractiva. Contar con el sistema familiar o de relaciones más próximas es de gran importancia para favorecer el éxito terapéutico y que el cambio prospere en la dirección deseada. El miedo al éxito no sólo lo sufren los que buscan la ayuda inicialmente.

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No agradar a todo el mundo sin sentirse mal

“Siempre doy más de lo que me dan. No me toman en serio.”

“Voy a ser mala”

Vivimos en la creencia de que al otro le gustan las personas malas, que ser buena persona es exponerse a sufrir.

“Los hombres prefieren a las malas” o “las mujeres prefieren a los malotes”

La realidad es que no nos damos cuenta de que nuestro cerebro acumula mucha basura repetida por otros.

No nos enamoran las personas malas, lo hacen las que encajan con nuestros ideales, las que nos hacen caso y/o las que suponen un reto.

Nos enamoran las personas que nos atraen, pero no por portarse mal. Eso suele ocurrir más tarde en la mayor parte de los casos.

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Problemas en las relaciones personales

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Problemas en las relaciones personales.

 

Muchos problemas en las relaciones personales están vinculados con la falta de límites. Con la no utilización de límites personales o con la falta de respeto a los límites de los demás.

Desde el Centro de Psicología en Valencia Eugenia Infanzón sabemos que unas relaciones sanas y estables requieren de RESPETO. Respetarnos a nosotros y los límites del otro, al tiempo del otro, a sus aficiones, su intimidad.

La costumbre en algunas parejas de normalizar el derecho a mirar el móvil del otro/a y acusarlo de falta de confianza por no permitirlo o de tener algo que ocultar, puede ser un ejemplo de esa falta de límites. Porque la otra persona no es una extensión de nosotros y no tiene porqué carecer de espacio personal.

Los límites se buscan en la adolescencia al desmarcarnos de nuestros padres, pero algunas personas quedan ancladas a una etapa anterior, por alguna razón no pudieron o tuvieron la capacidad de crear sus límites personales, tal vez no se lo permitieron por un exceso de protección…

Los límites pueden ser:

Límites físicos. El espacio personal tan necesario para no sentirnos encerrados o invadidos. Pensemos en qué espacio de separación necesitamos para hablar con otra persona.

Límites mentales. Expresar pensamientos y opiniones libremente, respetando las de los demás.

Límites emocionales. Sentir es algo personal y no se puede obligar o condicionar, de otro modo estaríamos manipulando al otro para obtener el beneficio.

En la falta de conocimiento de los propios límites se encuentra el no respetar los de los demás, así como el intento de procurar el control del otro en la mayor parte de los casos, porque todos podemos vernos en situación de ser manipulados, pero también en la de convertirnos en manipuladores.

La solución pasa por conocernos mejor y aprender a valorarnos y cuidarnos. Alguien que se cuida se autoregula y no necesita invadir el espacio de su compañero/a.

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Oposiciones e idiomas

En la Consulta de Psicología en Valencia Eugenia Infanzón tenemos experiencia en el trabajo con técnicas que favorecen la capacidad de atención, concentración y memoria. Nuestros clientes nos plantean situaciones como enfrentarse a oposiciones, aprendizaje de idiomas o formación de diferentes niveles; situaciones a las que tienen que hacer frente, habitualmente, bajo condiciones de alto estrés.

La confianza en las propias capacidades y la experiencia de éxito son fundamentales a la hora de obtener los resultados deseados y de mantenerse en el esfuerzo durante el tiempo necesario (meses). No solemos estar educados para confiar en nuestras posibilidades, tendiendo a fustigarnos mentalmente o a ser poco realistas en nuestras apreciaciones. Confiamos más habitualmente en un pensamiento que nos dice que es demasiado difícil, somos demasiado mayores, lentos, desorganizados,… que en decirnos de manera consciente todo lo contrario.

Convencernos, visualizarnos y crear las condiciones óptimas es necesario para alcanzar cualquier meta. Y mejorar nuestras habilidades es posible y una realidad que con el entrenamiento adecuado invita al optimismo y la esperanza. Ponte en contacto con nuestro Centro en Valencia Psicólogos Eugenia Infanzón, a través de nuestra página web, correo: m.eugenia.infanzon@gmail.com  y consigue descuentos interesantes en nuestro programa.

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Lo que de verdad importa

preguntas imagenDesde Psicólogos Valencia Eugenia Infanzón te planteamos una pregunta hoy:

Qué es lo que de verdad importa?


 

Puedes responder con otra pregunta:Logo eugenia infanzon

Cómo importa?…para mí o para quién?…

Te sugiero que no le des vueltas y pienses sin poner trabas porque nuestra vida es breve y posponer la respuesta aumenta probabilidades de dedicar nuestra energía en lo que importa menos.

Crees que en tu caso ya te ocupas de lo que de verdad te importa y si no es así: por qué?, qué te lo impide hasta hoy?

Esta no es una pregunta para juzgar si estás en el camino correcto, porque cada itinerario es único. Nos interesa el nivel de conciencia de cómo vivimos y de las opciones de escogemos.

Qué es lo que de verdad te importa? Si te animas…envía tu respuesta. Ayúdanos a recoger cuantos más datos mejor. Colabora en nuestro estudio.

 

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Fobia social

Fobia social o Porqué nos importa lo que piensan los demás?

En el Centro de Psicólogas en Valencia Eugenia Infanzón pretendemos dar respuesta a las dudas que nos plantean nuestros clientes en consulta.

Como seres humanos somos una especie grupal, nuestra fuerza y supervivencia está en formar parte de un grupo. Solos  tenemos difícil nuestra supervivencia, o al menos así ha sido en nuestro desarrollo evolutivo. En la actualidad,  en este mundo desarrollado y tecnológico en el que la independencia es tan valorada, se considera que depender de los demás es casi patológico. Y en determinados niveles es acertado pensarlo, pero dar importancia y captar las emociones y sensaciones que los demás nos transmiten es una necesidad que al nacer ya entendemos bien. Necesitamos al otro por nacer aún demasiado desvalidos y, los necesitamos porque no contamos con armas naturales (dientes ni garras). Somos la especie menos especializada pero dotada de un cerebro que nos permite lograr casi cualquier cosa.

Y todos somos influidos e influimos en la conducta de los demás o lo intentamos. Podemos sugerir, persuadir, sugestionar y nos esforzamos en ello desde niños. Observamos y procuramos influir en nuestro entorno para satisfacer nuestras necesidades.

En mi consulta veo con frecuencia personas angustiadas por lo que creen que otros opinan de ellos o por sentimientos de culpa. Pero aunque somos sutiles en nuestra percepción no debemos olvidar que lo que percibimos, lo que captan nuestros sentidos, esta filtrado por impulsos, necesidades y creencias que están en nosotros ya. No somos objetivos, la objetividad requiere esfuerzo y trabajo. El trabajo que se facilita a través del proceso psicoterapéutico.

Las opiniones de los demás suelen consistir en nuestra creencia acerca de lo que éstos esperan , en nuestro deseo de ser aceptados, de ser incluidos en el grupo. Una mirada o un comentario puede ser una muestra de lo que opinan o solo una expresión de su estado, pero el problema es otorgarle carta de credibilidad, que antepongamos una señal externa a nuestro sentido de la realidad, de nuestra valía. Tal vez nuestra valía se muestre en no dejarnos abatir por la disconformidad de otros para llegar a preguntarnos: ¿y qué si piensan así?

La utilidad de dar importancia vital a las señales del rostro de los demás forma parte de nuestra evolución y de nuestra primera etapa de vida. Al crecer, la importancia o su valor podemos dárselo nosotros mismos porque nuestro poder como especie reside en nuestra capacidad de dominar nuestra herramienta principal: nuestro pensamiento. Por eso si queremos vivir diferente, más libres, seguros y felices… lo lograremos pensando diferente. Y eso se aprende, se aprende con mucha más naturalidad y facilidad que un nuevo idioma.

Es posible ser más felices y esta en nuestras manos con el profesor adecuado, el profesional adecuado.

 

 

 

 

 

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Psicologia en Valencia Eugenia Infanzon Cases Tlf:654.306.117